La paleontología estudia e interpreta el pasado de la
vida sobre la Tierra a través de los fósiles. Posee un cuerpo de doctrina
propio y comparte fundamentos y métodos con la geología y la biología con las
que se integra estrechamente. Se divide en tres campos de estudio:
paleobiología, tafonomía y biocronología.2
Entre sus objetivos están, además de la reconstrucción de
los seres vivos que vivieron en el pasado, el estudio de su origen, de sus
cambios en el tiempo (evolución y filogenia), de las relaciones entre ellos y
con su entorno (paleoecología, evolución de la biosfera), de su distribución
espacial y migraciones (paleobiogeografía), de las extinciones, de los procesos
de fosilización (tafonomía) o de la correlación y datación de las rocas que los
contienen (bioestratigrafía).
La Paleontología permite entender la actual composición
(biodiversidad) y distribución de los seres vivos sobre la Tierra
(biogeografía) —antes de la intervención humana—, ha aportado pruebas
indispensables para la solución de dos de las más grandes controversias
científicas del pasado siglo, la evolución de los seres vivos y la deriva de
los continentes, y, de cara a nuestro futuro, ofrece herramientas para el
análisis de cómo los cambios climáticos pueden afectar al conjunto de la
biosfera.
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